martes, 28 de septiembre de 2010

Magia con Cristales


Los cristales son formas de energía muy variadas. Cada cristal tiene sus propias cualidades únicas e irrepetibles que están en función de cómo se haya formado. En este sentido, incluso la misma piedra puede tener más o menos intensidad. No es lo mismo por ejemplo un cuarzo transparente totalmente pulido que un cuarzo transparente con grietas. Por ello es que hay que tener mucho cuidado con el uso de este tipo de energías, no sea que sin darnos cuenta en vez de vernos favorecidos, nos estemos viendo perjudicados.

Además es muy importante, y repetimos muy importante, tener presente que los cristales deben tener un mantenimiento regular para poder aprovecharnos realmente de la gama infinita de posibilidades positivas que nos ofrecen. Por ello debemos limpiarlos y recargarlos correctamente de forma asidua y frecuente; sobre todo si los vamos a usar con mucha frecuencia.

Es imprescindible que tengas presente que si bien el mayor efecto energético de los cristales se produce cuando realizamos una exposición directa del cristal con nuestro cuerpo, también nos emiten energía si los llevamos en el bolsillo o los tenemos, aunque sólo sea de uso decorativo, en nuestra casa.
Por ello reiteramos una vez más que siempre debes realizar cada cierto tiempo el proceso que te relatamos a continuación.

Paso 1: limpieza y purificación

Ya sea un cristal que has comprado tú o te han regalado, ya sea un cristal que has estado utilizando, cada cierto tiempo debes limpiarlo de las energías que se puedan haber quedado impregnadas en él.

Este paso es especialmente importante cuando recibimos por primera vez un cristal, puesto que no sabemos exactamente con quién ha estado en contacto y de qué energías puede estar impregnado. Para ello puedes recurrir a los tres elementos clave. Escoge aquel método con el cual te sientas más identificado:

Por agua: es uno de los métodos más conocidos y utilizados. Se trata de llenar un vaso de cristal con agua y un puñado de sal lo más pura posible. Después introducimos el cristal en el vaso con la mezcla entre 24 horas y tres días en función de lo cargado que sintamos que puede estar.

Por aire: otro de los métodos más conocidos y utilizados. Se trata de encender una barrita de incienso natural y pasar el cristal por el humo. En este caso se debe tener especial cuidado en pasar todo el cristal por el humo del incienso porque sino la limpieza y purificación no será eficaz. Déjate llevar por tu intuición para determinar cuánto tiempo tienes que tener el cristal bajo los efectos del humo del incienso.

Por tierra: es un método también muy eficaz, pero poco utilizado. Se trata de enterrar el cristal en una tierra totalmente natural, sin alterar, durante tres a siete días. La ventaja de este método es que si dejas el cristal durante más de siete días ya estarás efectuando el segundo paso: la recarga.

Paso 2: recarga energética

Una vez bien limpios los cristales hay que recargarlos con una energía natural y positiva que potencie todas sus cualidades al máximo. Para ello puedes utilizar también tres sencillos métodos:

Con la luz solar: la luz solar suele ser las más utilizada para recargar los cristales. Para ello, debes poner a exposición directa de los rayos solares el cristal. La ventaja de la luz solar es que tarda menos en cargarlos. Sigue tu intuición para determinar cuánto tiempo de sol necesita. La mayoría de las veces sólo necesita un día.

Con la luz lunar: la luz lunar también es muy efectiva, sin embargo es más débil. A pesar de todo es muy utilizada especialmente en cristales con energías más femeninas e intuitivas como la "piedra de luna". Pon el cristal a exposición directa de los rayos de luz lunares. Se suele necesitar como mínimo tres días.

Con la energía de la tierra: como hemos explicado antes, puedes cargar el cristal si lo entierras en tierra natural, sin alterar, durante más de siete días. En ese caso obtendrás una energía más firme y sólida, ideal para piedras como la "hematite".

Paso 3: sintonización

Igual de imprescindible que los pasos anteriores es la sintonización. La sintonización es para armonizar el cristal con tu propia energía. Esto significa que si quieres trabajar con los cristales, esos cristales deben estar armonizados contigo y con las energías que tú emites. Por muy limpio y recargado que esté, sino lo sintonizas puede serte ineficaz. Para sintonizarte con él puedes hacer lo siguiente:

Por tu aliento: puedes echarle suavemente tu aliento varias veces.

Por el tacto: puedes estar durante un tiempo "acariciándolo" y mandándole buena energía tuyas.

Por el pensamiento: puedes cogerlo en tu mano izquierda y visualizar cómo su energía y la tuya se convierten en compatibles.

Sea cual sea el método que prefieras, siempre debes realizar estos tres pasos para darle mayor efectividad a tus cristales.

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